Por qué es importante para mí

El principio de tu vida profesional siempre es un momento único. Aunque es probable que a lo largo de tu vida tengas muchos trabajos, en esos primeros años adquirirás la responsabilidad y la independencia.

También es cuando empiezas a plantearte qué es lo que más te importa en lo profesional y a aprender qué tipo de trabajo es el más adecuado para ti.

Pero no siempre es fácil despegar o encontrar un buen trabajo. Algunas empresas exigen experiencia; otras ofrecen a los jóvenes prácticas no remuneradas o trabajos temporales como "forma de entrar" en la empresa, lo cual para muchos no es una opción viable por razones económicas.

¿Qué es un buen trabajo?

Un buen trabajo es el que permite al trabajador desarrollar sus competencias, alcanzar sus objetivos y contribuir a la sociedad. Es un elemento esencial del bienestar.

Los jóvenes están más expuestos a tener empleos temporales que los trabajadores más maduros

También es importante dónde vives. No todas las ciudades ni todas las regiones ofrecen las mismas oportunidades de aprender y trabajar, ni el mismo acceso al transporte público.

Los jóvenes representan más de la mitad de las personas que trasladan su domicilio dentro de los países de la OCDE, casi exclusivamente a las ciudades o a sus proximidades, para continuar sus estudios y buscar trabajo.

El crecimiento económico es más importante cerca de las grandes ciudades Proporción de jóvenes que se trasladan por tipo de región, 2015-2018
El experto de la OCDE Jonathan Barr reacciona a las preocupaciones de los jóvenes sobre el empleo y la enseñanza en zonas rurales.

También es importante comprender de qué manera los prejuicios contra las personas LGBTI+ y las minorías raciales y étnicas pueden influir negativamente en sus oportunidades de empleo y sus experiencias laborales - y qué medidas están tomando los países y empleadores para evitarlo.  

Por qué es importante para mi generación

Los jóvenes de hoy en día poseen una excelente formación y son creativos y ambiciosos.

Como colectivo, vuestra etapa escolar es más larga que la de vuestros padres o vuestros abuelos. Probablemente viváis más años y disfrutéis de mejor salud que ellos. Tenéis competencias e ideas que pueden ayudar a resolver los desafíos más apremiantes de nuestra sociedad.

La probabilidad de que emprendáis un negocio propio es igual que la de los adultos. También valoráis las oportunidades que traen consigo las nuevas tecnologías: la automatización de las tareas repetitivas, la posibilidad de trabajar a distancia desde cualquier lugar del mundo y el equilibrio entre la vida personal y profesional.

Pero también son muchos los jóvenes que piensan que carecen de los conocimientos y competencias necesarios para ello. Y se necesita más apoyo para ayudar a los jóvenes a emprender con éxito:

La mayoría de los jóvenes emprendedores se rinden porque su empresa no era rentable

Pero la revolución digital también ha provocado una brecha digital, que los jóvenes tendrán que superar para poder encontrar un buen primer trabajo.

Lamentablemente, no todos tienen acceso a los mismos recursos digitales. Es posible que no tengas ordenador o una conexión estable de Internet; quizás te falte la formación necesaria en TI o no tengas clases de tecnología en la escuela. El trabajo a distancia, proclamado “nueva normalidad” a raíz de la pandemia de COVID-19, sigue sin ser una opción realista para muchos trabajadores.

La pandemia no sólo ha puesto de manifiesto la brecha digital, sino que ha desencadenado una grave crisis económica y social que está afectando profundamente a los jóvenes.

Vosotros tenéis más probabilidades de trabajar en los sectores más golpeados por la crisis y en empleos mal pagados, temporales o de plataforma. También estáis más expuestos al riesgo de perder el trabajo o de caer en la pobreza. Os puede resultar más complicado terminar la formación profesional por el cierre de los negocios, la distancia social y las restricciones de viaje.
También puede ser difícil encontrar plazas de prácticas, especialmente en sectores como la hostelería, el turismo, la aviación y el ocio, en los que la demanda de jóvenes en prácticas se sitúa en mínimos históricos.

Es más, se ha comprobado que las crisis pasadas han tenido un efecto duradero en el bienestar, las competencias y los salarios medios del conjunto de la vida laboral. En muchos países, la tasa de empleo de los jóvenes tardó 10 años en aproximarse de nuevo al nivel anterior a la crisis financiera de 2008.

En más de la mitad de los países de la OCDE, los jóvenes confían menos en los gobiernos ahora que antes de la crisis financiera de 2007-2008. La confianza de los jóvenes en las instituciones públicas se tambalea, al igual que su sensación de tener influencia política y estar representados en la toma de decisiones.

Qué pueden hacer los países

Encontrar ese buen primer trabajo puede parecerte una tarea abrumadora, pero no tiene por qué serlo si cuentas con el apoyo necesario.


Los Gobiernos han de adoptar políticas de apoyo a los jóvenes con medidas que les aseguren un buen comienzo, evitando que queden atrapados en el desempleo o en trabajos de baja calidad, lo que les haría muy difícil encontrar una vivienda, ahorrar o fundar una familia. La repercusión de la pandemia hace que la necesidad de políticas eficaces sea aún más acuciante.

Necesitamos que los Gobiernos
Inviertan en programas de formación profesional y aprendizaje continuo, de tal forma que los jóvenes puedan adquirir las competencias que necesitan para los trabajos actuales y futuros.
Garanticen que las prestaciones sociales, que se incrementaron durante la primera ola de la crisis de la COVID, sigan estando a disposición de los jóvenes más vulnerables, de manera que tengan vivienda, alimentos y acceso a servicios sanitarios, tanto si están estudiando como si están trabajando o buscando trabajo.
Tomen en consideración las ideas de los más jóvenes, junto a las de los gobiernos, los empresarios y los sindicatos, para comprender y planificar mejor el futuro del trabajo.
Para ayudar a los Gobiernos a cumplir esas tareas, la OCDE está reeditando su Plan de Acción para los Jóvenes.

¿Qué crees que tendría que hacer el Plan de Acción?

¿Qué medidas quieres que adopten los Gobiernos para ayudaros a los jóvenes a despegar en el mundo laboral?

Queremos saber lo que piensas.

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